Todos las creamos en algún punto de nuestras vidas,
todos las formamos, las tenemos.
Es difícil el encontrar con quien quitárnoslas,
quien nos pueda ver en piel, en alma.
Pero creo que no es imposible, y sobre todo nos es necesario.
Es el peso lo que agobia, y los quizás,
es mas fácil ser herido sin ella,
es mas seguro, pero también mas solitario ir con ella.
No nacemos portandolas.
Pero crecemos acorazandolas.
Que distinto seria caminar dejándola atrás,
que liberador es ir desarmandola pieza a pieza.
Ver caer cada parte sobre el camino,
sentir el sonido de los golpes al tocar el suelo.
Es que nunca es tarde para nacer de nuevo,
nunca es tarde para mostrar el alma.
Para que la protección sea el fuego en el espíritu
que nace por dentro, y no lo que creamos por fuera.

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